jueves, 19 de abril de 2012


SISTEMA DE CORRECCIÓN DE IDEAS

HAMBRE – DIETA
NECESIDAD – CAPRICHO
PERSONA – HOMBRE
TRISTEZA – DEPRESIÓN
TRABAJO – ENTRETENIMIENTO
NEGRO – GRIS

sábado, 28 de enero de 2012


I wish I was an elephant

in the stomach of a snake


I wish I was a book

forgotten in a library


I wish I was your fingers

when you do that in your bed


I wish I was the twenty-ninth

of the cold February



And on that fateful day

I’ll be walking to my grave


I'll dig a hole in the dirt


I'll open my coffin of ivory


and count the days remaining

for my brain and soul to rot
 

God I wish I was a shadow

I wish I wasn’t at all.

sábado, 17 de septiembre de 2011

La música inundó sus oídos de repente. La sentía lejana, inusualmente suave y bella. Eran voces infantiles, blancas y agudas, templadas y muy contenidas. La melodía demasiado triste para un niño. ¿Latín? Probablemente, parecía un canto eclesiástico. La música seguía sonando. ¿Estaba despierto, estaba dormido? Abrió los ojos.

No los abrió. Los párpados eran cortinas de plomo, excesivamente pesados para su fuerza mermada. Lo intentó, lo intentó otra vez. Pero pronto se dio por vencido. Estaba demasiado cansado para abrir los ojos. Se contentó con respirar lentamente, sin apenas llenar los pulmones. Tan poco aire llegaba a sus pulmones que se sintió ahogar, y morir.

Pero estaba vivo.

La música se detuvo suavemente. Oyó una voz grave y aburrida, intermitente entre frases cortas. Y luego fue consciente de que se movía. O el suelo se movía bajo él.

Oscuridad. Miedo. No puedo ver, pensó. La revelación le causó ansiedad. Más aún no poder abrir la boca, ni los músculos de la cara, ni las cejas, ni los labios. Su rostro se había tornado una máscara férrea y acalorada, en un rictus sereno. Qué me ha pasado, qué cojones me ha pasado. 

¡Esto es un sueño! pensó, pero supo que era mentira. Estaba medio vivo, medio muerto. Sentía el cuerpo, la piel, pero no el corazón acelerado, ni la sangre correr.

—Yo... —la voz lo sacó de su bucle autocompasivo. ¿Papá? La reconoció al instante.— No sé qué decir. Nunca pensé que ocurriría... o al menos tan pronto. Sé que no he sido un buen hijo, papá.

Su hijo. ¿Qué hacía su hijo allí? ¿Allí? ¿Dónde estaba, en primer lugar?

Bueno, a veces me arrepiento de tenerte, pequeño cabrón. Ahora sácame de aquí y te compraré alguna máquina cara de esas que te gustan, que al fin y al cabo es lo único que quieres.

—Y me arrepiento, nunca sabré si me has perdonado. —Por qué no, ayúdame y verás como te perdono— Yo... te quiero.

Oh, primera noticia.

Fue consciente de que lo abrazaba fugazmente, lágrimas en la cara y sollozos cada vez más lejanos.

—Fuimos felices, Jorge —fría y apagada, así sonaba la voz de su mujer— Lo fuimos, ¿verdad? —habla por ti, pequeña zorra— La boda, los primeros años de nuestro hijo, las cenas de navidad... Es todo lo que alguien podría pedir. Pero tú...

Hubo una pausa larga y premeditada. Oyó pasos, palabras, susurros, puertas abriéndose y cerrándose, tacones, gente sorbiéndose la nariz. Finalmente, solo silencio. Ella tragó saliva. De qué te vas a quejar ahora, querida.

Un puñetazo en la cara, ¡dolor repentino! Su primer instinto fue llevarse la mano a la nariz, pero, vaya, no podía moverla. Sintió el calor de la sangre brotando de su nariz y el picor en la piel al caer por la mejilla. Después, el sabor a hemoglobina en su lengua. La zorra ha sacado sus garras, gran hija de puta... Lo había pillado por sorpresa, ciertamente.

Nunca fui suficiente para ti, ¿verdad? Desde el principio me di cuenta de cómo te fijabas en las demás. Mis amigas, desconocidas por la calle... ¡Mi hermana! Nunca supiste mantener la polla dentro de los pantalones. Si por lo menos, ¡por lo menos! lavaras tu ropa, no habría visto las manchas de carmín, el perfume, las notas con teléfonos, las fotos de fotomatón. Siempre has sido muy descuidado. Me gustaba, por eso me casé contigo. Nunca creí que sería tan fácil pillarte.

¿De verdad era esta su esposa? Una mujer endeble, callada y apagada, sumisa y complaciente. Quiero salir de aquí.

Me repugnas, Jorge. Esperé mucho a que cambiaras, evité las peleas por nuestro hijo. No sabes lo que ha sufrido con esto. Algún día le contaré lo hijo de puta que eres, y así hasta tu recuerdo en su mente se pudrirá. Es lo único que te mereces, por arruinarme, arruinarnos la vida.

Me pregunto con el dinero de quién te has comprado ese perfume tan caro que llevas.
¿Habría sido ella la que lo había dejado así? Una droga paralizante, algún medicamento. Quizá las pastillas para la migraña que se tomaba por las mañanas.

Nunca he creído en Dios, ni en el cielo. Pero ojalá que pases la eternidad en el infierno y pagues por lo que has hecho. Adiós, Jorge.

Dejó de hablar, y se fue. Escuchó la puerta cerrarse. Estaba solo.
Silencio total. Soledad absoluta. Las ganas de escapar fueron ahogadas por el aburrimiento.


El calor lo despertó de súbito. La garganta seca, los labios secos también. Quiso tragar saliva, agua, líquido, orina. Le dolía terriblemente la cabeza. Pero pronto todas sus necesidades se transformaron en una sola: escapar. La temperatura subió alarmantemente. El traje en el que estaba enfundado se deshizo, la piel comenzó a gritarle .

Me están incinerando.



viernes, 2 de septiembre de 2011

Creación omnipotente, águila que planea ojicerrada, pero viéndolo todo.
Los billetes estaban sobre la mesa y sus manos en los bolsillos.
¿Pero para qué sirve un billete, sino para colarlo en alguna braga?
Se le iluminó la mente. Arrastró la silla hasta el cajón, agarró el mechero.
Mientras que veía el dinero desaparecer se sintió libre por primera vez en su vida. Larga, larga, vida.

domingo, 15 de mayo de 2011

El sonido de un ventilador suena de fondo. Caliente. Hace calor. Respirar es algo en lo que hay que pensar, los párpados quieren cerrarse, tú quieres dormir.

La pantalla del ordenador te ciega. El balcón abierto, la noche ahí fuera. ¿Y qué hacer? Nada.
Cada objeto ahora cobra un sentido diferente. Odias la lámpara, su color, su sabor metálico, su textura escalofriante, su frialdad. Lo odias todo, pero nadie te ha hecho nada. A qué estás esperando. Coge la puñetera pistola, recárgala y sal a la calle. Siéntete vivo de una jodida vez.

lunes, 14 de marzo de 2011

Tras cinco horas de insomnio, el hombre decide saltar.
Negro abajo. Y gris arriba.
Difícil decisión, gilipollas mortal.

Y siempre, una vez, otra vez, siempre vuelve atrás. Atrás no duerme. Reposa con la tensión arterial alta y algún que otro ataque de ansiedad. Pero la verdad, a nadie le importa.

sábado, 12 de marzo de 2011

Un increíble vacío se está apoderando de mí desde dentro
El agua quiere salir
quiere mojar
quiere que no vea.

Y yo
y yo
y yo quiero lluvia y ruido
no quiero oír
no quiero ver
no quiero sentir más.

Mundo: déjame ser como antes
Ya he comprendido que no hay vuelta atrás.

viernes, 21 de enero de 2011

Se me ha caído un diente
Entierro
Tu tumba
El diente

Me tienes confundido, sirena.
Sentado
Espero
Diente
Florecer
Chillido
gutural

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cinco reyes de otrora, sentados en sus cinco sillas de piedra muy fría, clavando y salivando un centro común.
El punto del círculo
El círculo de tu ojo
Los acordes
Muramos juntos
Abrazados con las manos

Los reyes vuelven a sus tronos.
El aire está cansado y reposa sobre sus regazos.
Las espadas, los
ojos cerrados
Para la eternidad

lunes, 20 de diciembre de 2010

Y al alba, tras los espejos dorados, observo tu cabello, tus curvas sobre mi carne. El calor el sol el verano me fatiga por dentro. Dormida sin soñar, siempre sin dormir.
Los relojes palpitan en las paredes amarillas. Intangibles y sonrientes, alrededor, susurrando entre ellos. Clavan sus pupilas en tus curvas, en mi carne.
Solo durmiendo dejo de oír. Durmiendo, durmiendo...
Volverás a mí.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La lluvia que muerde mi esófago gritando para ser regurgitada. Mi conciencia muere, tú mueres. El frío invierno ahora nos aguarda. Las cintas se descorren, las almas ya se han separado. Las grandes esperanzas yacen olvidadas en la cama, y la almohada esperando para tragarme una noche más.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Secretos sin confesar golpeándome desde dentro. Necesito ayuda, ayúdame.
Por favor, quiero caer sobre tus brazos, quiero secar mis lágrimas.

El aire frío nos rodea y nos separa. Las palabras contadas. Cada gesto se repite sin cesar en mi memoria, ojos clavados en otros, ámame.

¡No te vayas! Pero ya te has ido.

viernes, 8 de octubre de 2010

El universo se apoya sobre mí, pesa

  pesa tanto.


Negro, contracción. Tan impasible. Tan ajeno, tan expectante. Me mira, me está mirando. Nunca deja de mirarme.
No es Dios, no piensa, no reacciona. Es solo masa incoherente, vacío y denso.
Pero aun así me observa...

A mí, a mi vida. Solía ser humano. Mi existencia ahora es coja, alargada, repentina. Planificada.
Quiero cerrar los ojos, dormir y que el tiempo pase deprisa. Que no se detenga a observarme, que no me abrace. Caer eternamente.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Aquella tristeza que te agarra y te introduce, que clava tacón y pisa. El dulce y terrible pensamiento último, aun cuando siempre acaba en paranoia. Las tantísimas palabras abortadas en mil labios inútiles.

Miras y cruces de ojos en vacíos de gente vacía. Gente nunca llena, gente de ojos cerrados. "No me atrevo", aires y no me atrevo. Esos pensamientos malolientes clavados en el lóbulo frontal. (Suplico) Dios, si existes, háblame. Háblame y no calles, o calla para siempre.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Me hundo por placer. Cinco segundos más. Cinco segundos más.


¡Ayuda a escapar de mí mismo! ¡Pánico! En las alas de las moscas, siento el pánico. Lo bebo, lo huelo.
Hay algo que le rodea el cuello, que le araña. La sangre no emana, la sangre es tragada. Bajo la piel, nadie sabe lo que ocurre ciertamente.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Nosotros estamos.
Cuando las nubes se agazapan y se retuercen, pueblan las hormigas nuestras arterias y la cama reaparece deshecha.

Cuando se esconde y nos encuentra, cuando el ojo brillante grita y agoniza.
Te querré cuando hayas hablado y yo haya escuchado. El destornillador que te mencioné sigue en la mesa, y no lo has recogido. ¡No lo has recogido...!

viernes, 10 de septiembre de 2010

S

Se sienta y lo mira. Ahí, sentado en su silla, con la pierna derecha sobre la pierna izquierda. Ahí, pedante, orgulloso y tomando notas sobre su cuaderno de hojas arrugadas. Resopla como un ignorante burro, y después suspira, casi cerrando los ojos y levantando una de las dos cejas. Tras esto uno piensa.

Cuando cree que ha pensado le pregunta.
-¿Qué hay?
Y pobre chico, mitad amedentrado mitad bravo, responde:
-Nada.


Complacido, el doctor pone la pierna derecha junto a la pierna izquierda y se levanta. De pie, incorporado. Con su metro sesenta de maldad y desgracia. Y vuelve a suspirar como una doncella aburrida.
-Estoy cansado de ti, chico. Vete a tu casa y reflexiona sobre lo que deberías haber respondido.
Y el niño se va, mitad dolido mitad indiferente. Abre la puerta rápido, cierra la puerta despacio. Mirando por la rendija, mientras se escapa de la habitación, ve al doctor sonriéndose.
Todos piensan que ese hombre cobra por no hacer nada. Él piensa lo contrario. (O cree pensar.)

viernes, 27 de agosto de 2010

Te despiertas envuelto en sábanas pegajosas, al lado de tu chica de las mañanas. Le pegas una patada, un par de puñetazos en las costillas. Pero no importa, porque le has pagado. Y con el dinero en la mano y la nariz sangrante, ella te sonríe y te pregunta si quieres otra más. Tú ya estás desnudo. Asientes con la cabeza y también le sonríes. (¡Todos felices!)
Abandonas la habitación por la ventana. Escalas con las manos crujientes por la pared de ladrillos rojos. Por la pared de ladrillos rojos te resbalas, caes y ¡crack! Sí que importa porque esta vez no te han pagado.
Maldices y farfullas y suspiras. Corres por la carretera enseñando lo que hay debajo de tu ropa. Sientes el asfalto mordedor arañándote los pies. Y estás contento, porque corres, corres y corres. El alcohol se evapora por tu piel y tus esputos. La boca te sabe a sangre. Sangre terriblemente dulce.

Y cuando llegas a tu destino no puedes mirar atrás. No puedes.
Te ríes y no sabes por qué.
Después te tumbas en la carretera. Ahora estás esperando a un conductor ebrio.

viernes, 16 de abril de 2010

Más que escribir, cago

Respiro por la boca y mi cerebro hace cosas.
Ciclos, todo todo son ciclos. Naces, te mueres, naces otra vez, te mueres otra vez. Y la gente a la que les importas ríen, lloran, ríen otra vez y lloran otra vez. Y lo peor de todo es que nunca se inunda nada. Siempre hay demasiado tiempo para que se evapore. Y nadie se da cuenta. Parece que nada es aleatorio, que sigue un patrón determinado, que simplemente se repite de nuevo. Hasta esto es un tema recurrente, espera que lo diga... ¿ciclo?
Lo que pasa es que hay tantas cosas que pueden pasar. Pero siempre pasan las mismas.
Mientras tanto, mi cerebro hace cosas. Y respiro, por la boca.

lunes, 22 de marzo de 2010

Desvaríos para rellenar

Tú, sí, tú. ¿Alguna vez te has decidido a hablarme? ¿Me has mirado, siquiera?
Eres bonita y eres algo. Te odio. Cómprate una moto y después me compras un motor. Y después te matas y me regalas la moto y yo te regalo el motor. Y si acaso después me mato yo. Sólo si me lo pides por favor.