lunes, 14 de marzo de 2011

Tras cinco horas de insomnio, el hombre decide saltar.
Negro abajo. Y gris arriba.
Difícil decisión, gilipollas mortal.

Y siempre, una vez, otra vez, siempre vuelve atrás. Atrás no duerme. Reposa con la tensión arterial alta y algún que otro ataque de ansiedad. Pero la verdad, a nadie le importa.

sábado, 12 de marzo de 2011

Un increíble vacío se está apoderando de mí desde dentro
El agua quiere salir
quiere mojar
quiere que no vea.

Y yo
y yo
y yo quiero lluvia y ruido
no quiero oír
no quiero ver
no quiero sentir más.

Mundo: déjame ser como antes
Ya he comprendido que no hay vuelta atrás.

viernes, 21 de enero de 2011

Se me ha caído un diente
Entierro
Tu tumba
El diente

Me tienes confundido, sirena.
Sentado
Espero
Diente
Florecer
Chillido
gutural

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cinco reyes de otrora, sentados en sus cinco sillas de piedra muy fría, clavando y salivando un centro común.
El punto del círculo
El círculo de tu ojo
Los acordes
Muramos juntos
Abrazados con las manos

Los reyes vuelven a sus tronos.
El aire está cansado y reposa sobre sus regazos.
Las espadas, los
ojos cerrados
Para la eternidad

lunes, 20 de diciembre de 2010

Y al alba, tras los espejos dorados, observo tu cabello, tus curvas sobre mi carne. El calor el sol el verano me fatiga por dentro. Dormida sin soñar, siempre sin dormir.
Los relojes palpitan en las paredes amarillas. Intangibles y sonrientes, alrededor, susurrando entre ellos. Clavan sus pupilas en tus curvas, en mi carne.
Solo durmiendo dejo de oír. Durmiendo, durmiendo...
Volverás a mí.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La lluvia que muerde mi esófago gritando para ser regurgitada. Mi conciencia muere, tú mueres. El frío invierno ahora nos aguarda. Las cintas se descorren, las almas ya se han separado. Las grandes esperanzas yacen olvidadas en la cama, y la almohada esperando para tragarme una noche más.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Secretos sin confesar golpeándome desde dentro. Necesito ayuda, ayúdame.
Por favor, quiero caer sobre tus brazos, quiero secar mis lágrimas.

El aire frío nos rodea y nos separa. Las palabras contadas. Cada gesto se repite sin cesar en mi memoria, ojos clavados en otros, ámame.

¡No te vayas! Pero ya te has ido.