Tras cinco horas de insomnio, el hombre decide saltar.
Negro abajo. Y gris arriba.
Difícil decisión, gilipollas mortal.
Y siempre, una vez, otra vez, siempre vuelve atrás. Atrás no duerme. Reposa con la tensión arterial alta y algún que otro ataque de ansiedad. Pero la verdad, a nadie le importa.
lunes, 14 de marzo de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
domingo, 26 de diciembre de 2010
Cinco reyes de otrora, sentados en sus cinco sillas de piedra muy fría, clavando y salivando un centro común.
El punto del círculo
El círculo de tu ojo
Los acordes
Muramos juntos
Abrazados con las manos
Los reyes vuelven a sus tronos.
El aire está cansado y reposa sobre sus regazos.
Las espadas, los
ojos cerrados
Para la eternidad
El punto del círculo
El círculo de tu ojo
Los acordes
Muramos juntos
Abrazados con las manos
Los reyes vuelven a sus tronos.
El aire está cansado y reposa sobre sus regazos.
Las espadas, los
ojos cerrados
Para la eternidad
lunes, 20 de diciembre de 2010
Y al alba, tras los espejos dorados, observo tu cabello, tus curvas sobre mi carne. El calor el sol el verano me fatiga por dentro. Dormida sin soñar, siempre sin dormir.
Los relojes palpitan en las paredes amarillas. Intangibles y sonrientes, alrededor, susurrando entre ellos. Clavan sus pupilas en tus curvas, en mi carne.
Solo durmiendo dejo de oír. Durmiendo, durmiendo...
Volverás a mí.
Los relojes palpitan en las paredes amarillas. Intangibles y sonrientes, alrededor, susurrando entre ellos. Clavan sus pupilas en tus curvas, en mi carne.
Solo durmiendo dejo de oír. Durmiendo, durmiendo...
Volverás a mí.
sábado, 18 de diciembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Secretos sin confesar golpeándome desde dentro. Necesito ayuda, ayúdame.
Por favor, quiero caer sobre tus brazos, quiero secar mis lágrimas.
El aire frío nos rodea y nos separa. Las palabras contadas. Cada gesto se repite sin cesar en mi memoria, ojos clavados en otros, ámame.
¡No te vayas! Pero ya te has ido.
Por favor, quiero caer sobre tus brazos, quiero secar mis lágrimas.
El aire frío nos rodea y nos separa. Las palabras contadas. Cada gesto se repite sin cesar en mi memoria, ojos clavados en otros, ámame.
¡No te vayas! Pero ya te has ido.
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