El sonido de un ventilador suena de fondo. Caliente. Hace calor. Respirar es algo en lo que hay que pensar, los párpados quieren cerrarse, tú quieres dormir.
La pantalla del ordenador te ciega. El balcón abierto, la noche ahí fuera. ¿Y qué hacer? Nada.
Cada objeto ahora cobra un sentido diferente. Odias la lámpara, su color, su sabor metálico, su textura escalofriante, su frialdad. Lo odias todo, pero nadie te ha hecho nada. A qué estás esperando. Coge la puñetera pistola, recárgala y sal a la calle. Siéntete vivo de una jodida vez.
domingo, 15 de mayo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
domingo, 26 de diciembre de 2010
Cinco reyes de otrora, sentados en sus cinco sillas de piedra muy fría, clavando y salivando un centro común.
El punto del círculo
El círculo de tu ojo
Los acordes
Muramos juntos
Abrazados con las manos
Los reyes vuelven a sus tronos.
El aire está cansado y reposa sobre sus regazos.
Las espadas, los
ojos cerrados
Para la eternidad
El punto del círculo
El círculo de tu ojo
Los acordes
Muramos juntos
Abrazados con las manos
Los reyes vuelven a sus tronos.
El aire está cansado y reposa sobre sus regazos.
Las espadas, los
ojos cerrados
Para la eternidad
lunes, 20 de diciembre de 2010
Y al alba, tras los espejos dorados, observo tu cabello, tus curvas sobre mi carne. El calor el sol el verano me fatiga por dentro. Dormida sin soñar, siempre sin dormir.
Los relojes palpitan en las paredes amarillas. Intangibles y sonrientes, alrededor, susurrando entre ellos. Clavan sus pupilas en tus curvas, en mi carne.
Solo durmiendo dejo de oír. Durmiendo, durmiendo...
Volverás a mí.
Los relojes palpitan en las paredes amarillas. Intangibles y sonrientes, alrededor, susurrando entre ellos. Clavan sus pupilas en tus curvas, en mi carne.
Solo durmiendo dejo de oír. Durmiendo, durmiendo...
Volverás a mí.
sábado, 18 de diciembre de 2010
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